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Ultima Guerra: Refugio #27 fanfic fanfic


hace 1 meses Popularidad 247 Visitas


Capítulo 1.

Todo era un caos, los gritos lleno de pánico y miedo se escuchaban por doquier, la sangre de inocentes se derramaba por las calles y varias personas carecían de su humanidad. El mundo pasó de la paz a la guerra en cuestión de segundos.

Una hora antes todo era perfecto hasta que varias personas alrededor del mundo cayeron inconscientes sin aparente motivo alguno, provocando accidentes y muertes en hospitales, construcciones, carreteras y hogares, para luego todo terminar de empeorar cuando al despertar estas personas, llenos de una ira ciega, desataron una ola de asesinatos y destrucción sin sentido contra todo lo que su cruzara por su camino mientras sus ojos reflejaban cierta falta de humanidad, unos ojos sin sentimientos y emociones, unos ojos vacíos.

La familia Tears claramente no fue la excepción cuando la madre de familia cayó al suelo, inconsciente, mientras cocinaba para su familia acompañada por sus hijos. El sonido que hizo su cuerpo al golpear contra el suelo fue alarmante para los dos niños hijos de aquella mujer que la acompañaban mientras cocinaba, provocando cierto susto que se volvió pánico al notar que esta no respondía, provocando en la hija menor de tres años un llanto que no calmaba, y en el menor de cuatro años que este gritara por ayuda llamando a su padre quien no tardó en llegar y en ponerse en darle primeros auxilios a su esposa mientras el hijo mayor, quien no paraba de derramar lágrimas de preocupación, abrazaba a su hermana quien lloraba por su madre. Pero pronto el rostro de preocupación del padre cambió a uno de pánico tras chequear a su esposa y ordenó a su hijo que se llevara su hermana lo más lejos posible de la casa, su hijo sin entender nada no se movió hasta que su madre se levantó del suelo. Esa preocupación que tenían ambos niños había desaparecido y las lágrimas como el llanto de su hermana empezaron a calmar, hasta que aquel niño vio el rostro de su padre, uno lleno de miedo y pánico, qué lo hizo preocupar, hasta que comprendió el porqué al ver a su madre. Aquella mujer quien siempre se miraba cariñosa y amable, ahora no lo parecía, su rostro parecía sombrío y sin rastro de emociones mientras sus ojos solamente eran vacíos.

La mujer tomó a aquel hombre que alguna vez amo de la garganta y lo lanzó contra la estufa de la cocina con una fuerza inhumana, rompiéndole las costillas en el impacto, y a la vez, soltando el gas de la estufa rota. La hija menor no parecía comprender la situación, pero el mayor recordó las órdenes de su padre, y pese a sentir miedo cuando su madre lo vio, con esos ojos vacíos, obligó a su hermana tirándola del brazo a huir con ella.

Aquella mujer quien no reconocía los rostros de sus propios hijos, actuando por instinto estaba decidida a ir por los niños para acabar con sus vidas, hasta que unos brazos la rodearon desde la espalda mientras aquel hombre que alguna vez amó la sujetaba con fuerza para evitar esto, y su objetivo cambio.

Aquel niño quien arrastraba a su hermana jalandola del brazo salió de su casa huyendo lleno de pánico y miedo, cruzando la calle lo más rápido posible y para continuar corriendo como le había dicho su padre, hasta qué pasó por su mente el pedir ayuda, alguien tendría que saber qué estaba pasando y podría ir con ellos a ayudarlos, hasta que en busca de alguien vio el caos a su alrededor. Hombres, mujeres y niños, muchos conocidos de aquellos niños, mataban sin piedad a quienes alguna vez fueron sus familiares, conocidos, amigos o desconocidos con unos ojos idénticos a los de su madre, mientras todo era un caos, lleno de muerte y destrucción a su alrededor. Entonces mientras el miedo y pánico se apoderaba de él, su hermana se soltó y corrió de regreso a su casa, en busca de sus padres.

El niño reaccionó rápidamente ante esto, y rapidamente corrio tras su hermana. Corrió lo más rápido que pudo, y cuando estuvo a punto de alcanzarla este tropezó y cayó contra el suelo, lastimándose con la caída y al voltear a ver con qué había tropezado su cuerpo se puso frío al notar el brazo cercenado de alguien con el que había tropezado en el suelo. El pánico lo hizo distraerse y olvidar a su hermana por un momento, y cuando la recordó y busco por ella solo pudo ver como esta entraba a su casa gritando por sus padres, y para antes de que el niño pudiera ponerse de pie su antiguo hogar, la casa a la que acaba de entrar su hermana y donde estaban sus padres explotó desde su interior, para luego arder en llamas, mientras aquel niño miraba como junto a su casa, el fuego probablemente también había consumido a su familia...

***

Seis y treinta horas y la cálida e irradiante luz del sol que logra pasar sobre los muros de acero de 15 metros de altura invade las destruidas calles del refugio #27. Las casas del lugar cubiertas por pintura caída y enredaderas a pesar de no estar en las mejores condiciones se mantienen estables siendo el hogar de muchos sobrevivientes. 

El área de comercios empieza a abrir sus locales, esta área abarca aproximadamente todo el centro de la ciudad y es el área que, a excepción del área militar, se mantiene más activa durante el día. 

El área militar, justo a unos kilómetros del comercial, empieza a transportar soldados a través de todo el refugio por medio de camiones militares, dejando a varios soldados en las calles para supervisar que no haya disturbios o crímenes pese a que es muy poco probable, mientras que los restantes sustituyen a los soldados que hacen de centinelas desde la parte exterior del refugio, atentos a cualquier peligro que se pueda estar acercando.

En una casa pequeña de un solo nivel cerca del área comercial, los rayos de sol por fin logran pasar entre las grietas de las cortinas que cubren la ventana y uno de estos rayos da directamente en los ojos cerrados de Axel, obligándolo a despertar de su sueño. Con los ojos aún entrecerrados y bostezando Axel se sienta sobre la cama, empieza a restregarse los ojos con las manos y observa la habitación por unos segundos: un cuarto que a pesar de no ser tan grande o tener algo más que una radio de mesa sobre un escritorio lleno de cuadernos abierto y lápices revueltos, dos closets y una cama, estaba algo desordenado con varias ropas por el suelo. 

Axel luego de observar su cuarto, empieza a caminar hacia uno de los dos closets de la habitación evitando la ropa sucia esparcida por el suelo, del cual saca una sudadera y ropa deportiva para vestirlas inmediatamente y dirigirse hacia las afueras de su hogar, donde hizo unos breves estiramientos antes de empezar a correr como todas las mañanas. Desde la mañana el refugio ya estaba animado, varios niños corrían alegres mientras sus padres empezaban con sus ventas y varios trueques en sus locales mientras algunos militares patrullaban el lugar.

Axel podía presenciar esto saludando  a todos los que miraba mientras corría viendo la tranquilidad y felicidad que había en el lugar, grande comparado a la que había al principio. Luego de correr un rato, el hambre ya se estaba dando a notar por lo que Axel decidió ir a uno de los pocos puestos de frutas donde el vendedor lo reconoció casi al instante y sin decir una palabra le lanzó una de sus mejores manzanas la cual Axel atrapó por reflejo, Axel hizo un gesto con el rostro y se alejó, lo mismo pasó con los siguientes dos puestos de donde obtuvo dos barras de cereal y una botella de agua pura.

Junto al área comercial se encontraba un pequeño parque el cual servía para que la mayoría de niños se distrajeran y tuvieran un espacio para ellos pero también para el resto de personas, por lo que había varias bancas y espacios familiares para aquellos que desearan despejar la mente  o sentirse más relajados. 

Axel desayunaba observando a los niños jugar y algunas personas pasar en una de estas bancas, día a día hacia lo mismo, pero al menos no miraba lo mismo todos los días: algunas veces eran niños jugando y riendo, otras eran ancianos teniendo partidas de ajedrez, y algunas pocas veces eran adolescentes, pero mientras miraba a los niños jugar y reír, pudo observar cómo a lo lejos un grupo de adolescentes, aproximadamente de la misma o mayor edad que Axel, conversaban y reían desde temprano.

Axel solamente pudo ver cómo ellos podían reír tan apaciguamiento y conversar con la mayor calma posible con el fugaz pensamiento de que tal vez, tan solo tal vez, Axel podía ir a saludarlos y entablar una conversación, de crear una amistad y por fin tener amigos, pero con la misma velocidad que llegó el pensamiento, también desapareció junto a su manzana mientras la mordía, por lo que tragando el último bocado de comida y tomando un sorbo de agua Axel se levantó de su asiento y se alejó del lugar.

El agua helada caía y fluía sobre su cuerpo desnudo mientras él solo se dejaba llevar por sus pensamientos como el agua hacia el drenaje; al salir de la ducha Axel limpia el espejo algo empañado con una pequeña toalla de manos que estaba junto al lavabo para ver cómo las gotas de agua restantes caían por los mechones de su pelo revuelto castaño oscuro mientras sus ojos claros mostraban una leve señal de cansancio. 

Mientras restregaba su toalla aún sobre su pelo después de salir del cuarto de baño, se dirigió al closet de su dormitorio del cual sacó algunas ropas y luego de arreglarse el pelo se vistió. Ropa un tanto cómoda pero también cálida: un abrigo con tonos claros, una camisa delgada, un pantalón con algo de camuflaje, unas botas cortas y una gorra mientras en su espalda cargaba su rifle sin munición y una mochila, la cual estaba llena de botellas de agua, barras de cereal y sándwiches, algunas frutas, munición y medicamentos, y por último en su pantalón una brújula de bolsillo, un cuchillo largo de apariencia militar y una Desert Eagle en buen estado y cargada. 

Esto lo había sacado de uno de los dos closets que tenía, uno lleno de ropa y otro lleno de mochilas con el mismo contenido y munición para su rifle y pistola. Revisando el contenido de su mochila una última vez antes de partir, Axel volteo a ver desde la puerta cerrada de la entrada de su casa, solamente escuchando el breve sonido del aire golpeando contra los tablones de madera y un leve silencio de fondo.

¿Hace cuánto su casa se veía tan solitaria? Sólo esta misma lo sabía y Axel quien cansado del silencio que esta provocaba desde hace cuatro años salía siempre que podía para ignorar aquella soledad en la que vivía, y junto con esta, la tristeza que lo acompañaba. Después de un leve suspiro, salió de su casa para dirigirse al portón norte, lugar donde algunos de los cazadores se dirigían a partir de las 8:00 A.M. listos para salir en busca del alimento que los ayudarían a mantenerse.

El portón norte era un espacio vacío, solamente rodeado por unos cuantos puestos militares y nada más, por lo que era un buen espacio para aquellos niños y jóvenes que deseaban practicar algún deporte, por lo que al llegar lo primero que vio fue a un grupo de niños algo mayores jugando un partido de soccer, y a unos cuantos metros de distancia estaba el puesto de registro de cazadores de parte del área militar, a donde se dirigió inmediatamente.

El soldado encargado del registro era un poco joven a diferencia del resto que Axel conocía o había visto anteriores veces, tal vez tres años mayor que Axel, ojos claros, piel pálida, cabello castaño y cuerpo delgado, posiblemente más alto que Axel, se encontraba concentrado en su partida de solitario que tenía en el computador del puesto. Axel se acercó lo suficiente para distraer su atención de aquella partida que probablemente estaba perdiendo debido a su ceño fruncido.

— Buenos días.— Saludó Axel al mismo tiempo que el soldado volteaba la mirada.

— Sí…— respondió lentamente aquel soldado, quien examinó con la mirada a Axel. —¿sales de cacería cierto?— imagino el soldado al ver su rifle y solo asintió —¿Nombre?—  preguntó mientras cambiaba su pestaña de solitario por la de registro de cazadores.

— Axel Tears, 16 años — Indicó, y el soldado volvió a verlo de reojo rápidamente después de oír su edad.

— Aja...— Los golpes de sus dedos sobre el teclado mientras ingresaba el nombre y edad de Axel resonaban en el lugar, inmediatamente se mostró una foto de Axel y su información luego de haber ingresado su nombre y edad en la base de datos —Listo, ya puedes irte — Dijo el soldado e inmediatamente, haciendo un ruido chirriante mientras los engranajes jalaban el portón hacia la derecha, se abrió el  portón lo suficiente para que Axel pasara. El soldado le echó una última mirada antes de que Axel pasara ese portón que iba hacia el exterior, y con la misma rapidez que sintió interés por aquel raro joven de 16 años que salía de cacería solo, perdió ese sentimiento y regresó a su partida de solitario.

Estaba más que claro que no era el primer cazador en llegar al registro, pero si el primero y último de su edad, que a pesar de salir de cacería, salía solo, ya que era algo parcialmente normal el ver jóvenes de 16 años salir acompañados por sus padres de vez en cuando, o inclusive con amigos solo para probarse a sí mismos que tenían “el valor” y la “capacidad” de salir a cazar, pero no solos, lo cual era mayormente un intento de suicidio por una apuesta perdida, o por no perder la dignidad.

Ya que desde el incidente de hace 12 años atrás la fauna y flora habían empezado a dominar la tierra después de aquellos que provocaron este incidente, el salir solos, sin alguien que te resguarde la espalda, o inclusive te ayude en caso de emergencia en un lugar donde perderse es más que fácil, y los animales salvajes dominan, es simplemente conocido como un intento de suicidio, tan conocido que hasta Axel sabe los peligros de salir solo, por lo que hace lo posible por evitarlo, pero no siempre es posible para alguien que trata de sobrevivir por su cuenta.

El primer vistazo al exterior siempre era el mismo, de frente estaba el gran y frondoso bosque que solamente por los pequeños espacios que habían entre los árboles el sol podía pasar lo suficiente como para iluminarlo, pero al voltear a ver a los lados, era raro no ver algún militar, ya sea charlando, ligando o apostando, no habiendo otra cosa que pudieran hacer, pero cualquiera sea las cosas que estuvieran haciendo, todos estaban con arma en mano. Axel, sin pensarlo dos veces camino lo suficiente hasta que la espesura del bosque se tragó su presencia y lo hiciera perder la noción de su ubicación. 

Axel avanzaba cauteloso de notar cualquier ruido extraño en el lugar, ya que una simple rama quebrándose podría ser, o un buen siervo del cual podía sacar pieles y carne, o un depredador del cual podría sacar lo mismo o el depredador podría sacar su alimento del cazador, sea cual sea, presa o depredador, el estar siempre alerta era lo más importante de ser cazador. 

Mientras más avanzaba, más callado se iba poniendo el bosque y la oscuridad se iba haciendo más notable. A los ya varios metros de avanzar Axel empezó a notar un leve pero raro sonido venir de más adelante de su posición por lo que rápidamente levantó su rifle y agacho su cuerpo, una posición perfecta para disparar y buena para no ser notado fácilmente por cualquier animal que pudiera estar cerca.

Empezó a buscar en el área, mientras apuntaba, buscaba cualquier movimiento proveniente de algún animal o parecido al de algún animal simplemente guiándose por aquel ruido de ramas y hojas golpeándose entre sí: árboles, arbustos, árboles, arbustos, y así continuamente, era lo poco y a la vez lo mucho que podía ver Axel mientras que apuntaba. Hasta que vio, como uno de estos arbustos se agitaba extrañamente para que por unos segundos aquel animal asomara la cabeza. Axel jalo el gatillo. El disparo resonó a varios metros de distancia y el cuerpo del venado cayó inmediatamente contra el suelo.

A pesar de haber hecho lo mismo durante varios años, cargar con un venado/ciervo por aproximadamente 20 metros de distancia (como mínimo) era una molestia, pero al menos eso servía para ayudar a sobrevivir por una semana más a Axel, quien luego de caminar por un poco más de 15 minutos, decidió tomar un descanso.

El bocadillo fue rápido, una barra de cereal y una botella de agua pura eran suficiente, normalmente comía un poco más, pero tampoco estaba de humor de alargar más su tarde, ya que por la fuerza del sol y la dirección hacia donde apuntaba la sombra, ya serían casi la 1:00 p.m. si es que no más tarde. 

Dejó su mochila junto al árbol de donde colgaba el cuerpo del ciervo y reviso el área en busca de cualquier animal pequeño pero sin usar su rifle, la munición era difícil de encontrar y demasiado valiosa para desperdiciarla en animales pequeños, por lo que mayormente solo usaba en estos su cuchillo, mientras que la pistola era solo en caso de emergencia, ya que tratar con alguna jauría de lobos solo con un rifle y un cuchillo era retar demasiado a la muerte. 

A los diez minutos de buscar por los alrededores Axel logró agarrar un conejo por las orejas antes de que se le escapara, un poco de piel y carne extra no estaban mal por lo que Axel tenía que matarlo, solamente era degollarlo, algo a lo que estaba tan acostumbrado como respirar, y casi podía escuchar aquellas palabras de aliento en sus primeros intentos de hacerlo de aquella mujer que le enseñó todo lo que sabía:

—Puede que no sea más que un animal, pero su vida vale igual que la de muchos, pero ahora mismo es su vida o la tuya Axel, tú decides…— Esas palabras resonaban en su mente junto con el recuerdo de la primera vez que mató un animal con sus manos, era diferente a dispararle a lo lejos, sentías como el animal luchaba por su vida como cualquier ser vivo, y junto a esto como tu acababas con esa misma vida, por lo que al momento de matarlo por primera vez, Axel no pudo soportar las ganas de vomitar. —Es difícil quitar una vida, sin importar de quien o que sea, pero cuando se trata de sobrevivir, tendrás que acostumbrarte…— Otras palabras que resonaban en la mente de Axel en el momento en que mató al conejo, claramente ya había logrado acostumbrarse a matar animales, pero siempre se había preguntado: ¿alguna vez tendría que hacer lo mismo con otra persona?

El cuerpo muerto del conejo colgaba del pantalón de Axel, mientras el del venado lo llevaba cargado sobre su hombro, ya llevaba un poco más de una hora desde que cazó al venado y dos tiempos de descanso de no más de 15 minutos, o había ido un poco más lejos de lo usual, o la brújula de Axel se había roto… otra vez, lo que significaba que estaba perdido, por lo que empezó a registrar algunos árboles, ya que estos mayormente fueron marcados poco a poco por los cazadores en caso de que alguien se perdiera, por lo que el lado que apuntaba hacia el sur, donde se encontraba el refugio, era hacia donde se había que avanzar.  

Al poco tiempo de registrar los árboles Axel por fin encontró uno de esos cortes, pero al mismo tiempo algo que atrajo su atención, sobre las raíces que logran salir del suelo había grandes marcas de rasguños, sangre seca y huellas de alguna especie de lobo, había estado rondando cerca, y por cómo estaba la sangre, lo más probable es que haya salido de cacería una de las noches anteriores, pero tomando en cuenta que era algo no tan raro, Axel solo tomo una nota mental: “Evitar quedarme tan tarde estas semanas”

Eran las 3:00 p.m. cuando Axel por fin había logrado regresar al portón norte, pero no era el único cazador llegando, algunos traían lo que habían conseguido en su cacería, mientras otros, sus rostros de amargura y decepción hablaban por ellos.

Mientras Axel caminaba pudo cruzar miradas con un viejo amigo, un hombre de entre treinta y cuarenta años de edad, pero que a pesar de ellos se miraba más joven, alto, ojos claros, pelo cafe claro con barba y un tanto musculoso el cual sonrió al reconocer a Axel y ambos se acercaron mutuamente a saludarse.

— Axel…— dijo aquel hombre con una sonrisa en el rostro y animado, una persona que claramente veía la vida como un reto el cual gustosamente trataría de superar.

— Rick… — Dijo Axel antes de estrechar la mano de Rick.

— Parece que te fue bien, como siempre — Dijo Rick con un tono orgulloso y sincero, ya que él sabía por todo lo tuvo que pasar Axel antes de llegar a estar en donde está.

— Ya sabes que sí — respondió Axel con un tono lleno de confianza y seguridad al dejar caer el cuerpo del venado como un saco de papas — Aunque también parece que estás listo para regresar con más de lo que yo traigo ¿no? — Alex lo inspeccionó mejor, observando que Rick llevaba una mochila más grande que la mayoría, sabiendo que no solamente iría de cacería, sino también de pesca

— Claro que sí, tengo que alimentar a mi hija de una manera u otra — Dijo Rick quien era uno de los tantos padres viudos del lugar, pero que a pesar de ello, no estaba interesado en casarse o encontrar pareja — Y hablando de ella… qué te parecería conocerla un día de estos, es de tu edad, aunque unos meses menor, y ha estado interesada en empezar a ir de cacería también, y la verdad creó que se llevarían bien y a la vez podríamos ir los tres de cacería, ya debes estar cansado de estar saliendo solo todo el tiempo ¿no? — Y era verdad.

Axel era de los pocos jóvenes que se mantenían solos, no porque quisieran, sino porque no tenían elección, no tenía tiempo para tener amigos, tenía un horario casi completamente establecido: Ejercicio por las mañanas, cacería la mayoría de las tardes, negociar con los comerciantes y al llegar la hora muerta no tenía más opción que encerrarse en su casa durante las noches.

 Aunque a veces quisiera hacer amigos en algunas de sus pocas tardes libres, aquella soledad que lo había acompañado durante tanto tiempo y el que tenga una mirada tan fría lo había hecho tener mala reputación, por lo que los pocos y únicos amigos que había hecho eran solamente cazadores y personas adultas.

—Creo…—habló dudoso y pensativo, pero tras unos segundos de analizarlo se decidió — que estaría bien, no me vendría mal algo de compañía, solo dime cuando y vamos. —

—Bien, hablaré con mi hija, y sea cual sea el caso, te esperaremos en la entrada por la mañana, ¿qué te parece?— Dijo Rick, casi sorprendido por su respuesta tan positiva, pero alegre de ella.

—Bien.— Dijo Axel —Por cierto, una última cosa— el rostro de Axel se tornó serio y sus ojos volvieron a ser fríos, como los de siempre mientras empezaba a bajar la voz. —Evita estar afuera tan tarde, vi marcas de rasguños en varios árboles cerca de aquí y huellas de lobos, parece ser que están saliendo de cacería ellos también. — El rostro de Rick también se volvió serio casi inmediato al oír estas palabras.

—Gracias por el dato.— Dio un breve suspiro y Rick volvió a ser el de un principio —De igual manera te dejo, tú tienes que ir a negociar y yo tengo que aprovechar la luz del sol al máximo siendo lo que tú dices— Dijo Rick mientras empezó a alejarse lentamente —Nos vemos entonces, Axel— Y se despidió haciendo una seña con la mano antes de adentrarse en el bosque y desaparecer entre los árboles.

Axel solamente sonrió y continúo su camino, Rick aparte de ser de sus pocos amigos, era el más cercano a Axel, y con quien más confianza tenía ya que también fue el primero en salir de cacería con él y apoyarlo, después de aquella persona que cuido de Axel durante tanto tiempo, y aun ahora, era con los pocos que se reunía para salir a cazar o charlar un rato en sus tiempos libres, era el único en quien confiar luego de perder a otra vez a un ser querido y volver a quedarse solo.


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enviado por The_dark_angel

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