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Atlanta Academy 2: El consejo estudiantil Cap.1 fanfic fanfic


hace 14 dias Popularidad 150 Visitas


Atlanta Academy 2: El consejo estudiantil


A menudo la gente que posee algún talento es reconocida por los demás, personas que con poco o casi ningún esfuerzo son capaces de hacer grandes cosas, con una gran capacidad de entendimiento, gran inteligencia, astucia o habilidad innata.


Esas personas a menudo logran dejar su huella en la historia, y no, no está mal.

En el pasado las personas vivían tranquilamente sus vidas, ellos solo se preocupaban por su mundo inmediato y los rumores de aquellos genios eran equivalentes a las leyendas de poderosos dioses o héroes de la mitología.


Eventualmente, con el crecimiento de la población y el desarrollo de la tecnología la idea de “grandes genios” dejo de ser tan glorificada, aun así era algo a lo que difícilmente uno apuntaría, solo quedaba un sentimiento de admiración sin culpa.


Pero eso cambio con la llegada de internet y el avance del mundo globalizado, cada vez teniendo más información, estando conectados con todo el mundo nos volvimos capaces de saber lo que podía estar pasando a millones de kilómetros a solo un click, la competencia por crear avances se hizo aun mayor, la información acerca de esas personas grandiosas comenzó a bombardear al mundo y eventualmente este llegó a algunas conclusiones, al menos en las familias comunes.


“Si no tienes un talento deberás esforzarte y vivir una vida normal”


Pero, ¿por qué solo unas pocas personas tienen talentos? ¿No es eso injusto? Además, 

¿realmente todos los talentos te aseguran una buena vida? No, no es así.


Existen una gran variedad de talentos, algunos con mayor capacidad o diversa aplicación que otros, siendo útiles en las cosas más extrañas o curiosas, pero existen.


“Todas las personas tienen talento”


Yo… también poseo un talento, pero así mismo poseo varias carencias, una gran habilidad para procesar las cosas rápidamente, sí, eso es bueno, pero en ese mismo talento radica el problema principal.


¿Cómo aprovechar ese talento?


Solamente puedo comprender cosas sencillas, lineales y lógicas, soy una persona demasiado sistémica que no puede entender cosas si no han sido traducidas al máximo punto, lo que se conoce como “peras y manzanas”. Eso sumado a una pésima memoria.


No tengo problemas en mi casa o escuela por mis notas o similar, mi mala memoria se compensa con mi velocidad de razonamiento, he estado practicando para poder simplificar lo que me rodea y de esa forma vivir tranquilamente.


Mi talento es útil, increíblemente útil, pero todo lo demás es una basura, si tan solo no tuviera una mala memoria o si pudiera entender cosas complejas a esta misma velocidad…


No es como si fuera intimidado, pero tampoco me podía relacionar con los demás, como efecto secundario de este “talento” terminé siendo una persona un poco más madura, además de mi naturaleza introvertida, a menudo solía sacarle plática al personal de limpieza, docentes o cualquier adulto, ellos eran mucho más tranquilos amables y maduros que las personas de mi edad.


Allí descubrí que tenía un gran interés por las historias, me gustaba escuchar las narraciones de las vidas de las personas, resúmenes de décadas de experiencia en pláticas de unas pocas horas, gracias a eso comencé a crecer un poco como persona y decidí dejar de  lado mi falso talento.


Debido a al trabajo de mis padres solía mudarme muy a menudo, nunca me quedaba fijo en una escuela y por eso mismo me era aún más difícil hacer amigos, eventualmente dejó de importarme y comencé a vivir solo de libros, la literatura me gustaba un montón y las matemáticas me encantaban pues, bien razonadas todo era lógico y secuencial, podía hacer operaciones muy complejas dividiéndolas en decenas de otras más pequeñas y ordenándolas.


Mis habilidades para las matemáticas se elevaron bastante a la par que mi conocimiento acerca de novelas de fantasía, romance, misterio y terror, gracias a ello realmente no me importó realmente estar solo, durante cuarto grado de primaria nos mudamos por un año a una ciudad al sur del país, entré a una escuela y comencé una vida en un buen vecindario, este tenía un lindo parque que en las mañanas y tardes solía estar vacío.


De vez en cuando iba a leer o pasaba mi tiempo allí sin más.


Y en ese lugar fue donde la conocí, la primera persona que me llamó amigo.


Una agradable chica de cabello negro y ojos castaños, de mirada débil y aspecto frágil, un completo aspecto de una persona introvertida como yo, la primera vez que la vi sentí que éramos iguales, ella se acercó a mí con una pregunta.


“¿Podrías volverte mi amigo?”


Su voz era débil, carente de valor… y muy linda, algo en ella me cautivó y terminé asintiendo, ella se mostró feliz y me dio una gran sonrisa, hizo una reverencia y me extendió su mano.

Con esa extraña conversación inició mi mejor amistad.


--|--


Ella era una compañera de clases, al parecer no solía ir casi nunca a la escuela debido a que sufría acoso, sus padre no solían estar en casa y todos los problemas debía guardárselos para sí misma, la razón la que se acercó a mí fue por mi supuesta amabilidad.


Yo no lo recordaba en ese momento pero el primer día que llegué a la escuela me la encontré en unas mesas al final de biblioteca resolviendo problemas de matemáticas y le ayudé a resolverlos, tengo ese mal hábito de meterme en los asuntos de los demás cuando se trata de algo que me gusta.


En fin, ese día mi madre me había pedido que llegara temprano a casa y terminé yéndome rápido, ella no pudo agradecerme apropiadamente, yo había olvidado todo eso a pesar de que había pasado menos de un mes.


Sorprendentemente ella era una niña muy linda, tierna, amable y charladora, una vez entramos en confianza me di cuenta de lo buena que era charlando y de su gran carisma, la única razón por la que tenía problemas era debido a su timidez.


Eso fue algo que siempre pensé, si solo aprendiera a ser más suelta, ella sería increíblemente popular, cuando se anima, ella puede alegrarte el día, sabe qué cosas contarte, cuándo contártelas, cómo hacerlo y es buena leyendo las expresiones, ella tenía un talento llamado Carisma, y estaba a un nivel devastador.


Nuevamente pensé “somos similares” tenemos un gran talento que es opacado por nuestras debilidades, y debido a esa similitud nos volvimos mejores amigos, comencé a llevarla a casa para jugar y estudiar, a menudo salíamos en fin de semana y pasábamos el tiempo juntos en la escuela, yo era una autoridad en las clases de matemáticas, me había vuelto muy bueno y tenía el respaldo de los maestros, debido a mi compañía ella dejó de sufrir acoso pues no había momento en que no estuviera conmigo.


“Si temes volver a ser acosada por estar sola solo debes quedarte por siempre conmigo” En aquel entonces dije frases muy audaces.


Ella se volvió más y más alegre, algunos compañeros comenzaron a notar eso y dejaron de verla como una persona rara, aun así no se le acercaban, fue a mediados de aquel año de conocí a Phoron.


Un joven bastante aterrador que tenía un grupo de cinco chicos tras de él, eran un rumor famoso en la ciudad conocido como “el niño fantasma” debido a que nunca eran capaces de atraparlos y siempre habían involucrados niños en el caso.


Se presentó ante nosotros en el parque durante una tarde de juegos, me ofreció unirme a su pandilla, tanto a mí como a ella.


Ambos nos rehusamos una, dos, tres… cuando la cantidad había superado el centenar nos hartamos y aceptamos, a pesar de los feos rumores ellos solo eran un grupo de chicos bajo circunstancias similares a nosotros, gente con un buen talento que no sabían enfocar o que era opacado por sus debilidades, quizás el único que no aplicaba para ese definición era Phoron, pues el parecía saber aprovechar al máximo su talento.


Con el paso del tiempo nos volvimos grandes amigos, entre todos comenzamos a practicar nuestros talentos y mejorarlos, discutíamos formas de optimizarlos, de mejorar su aplicación y los enseñábamos a los demás.


De vez en cuando poníamos nuestro conocimiento en práctica y hacíamos algunas travesuras, siempre nos salía bien, e incluso si algo fallaba no podían culpar a unos meros niños.


Todos aprendimos un poco de los talentos del otro, pero lo más sorprende fue el crecimiento de mi amiga, ella resultó tener un segundo talento además de su Carisma.


IMITACIÓN


Al comienzo le costaba mucho, pero una vez comenzaba a entender el funcionamiento y ponía en práctica ella se volvió capaz de hacer una copia de menor nivel de los talentos de todos, motivados por su crecimiento todos hicimos lo mismo, cada quien a su ritmo, todos aprendimos hasta cierto punto las habilidades del otro.


Juramos crear un mundo mejor donde las personas puedan aprovechar sus talentos, no era cosa de que el mundo necesitara algo en específico, se trataba de encontrar el potencial y aplicación verdadera de cada talento.


Entonces recibimos un nuevo nombre: Las 7 bestias.


Imperium, Anima, Fingunt, Magicae, Impetu, Creaturae, Calculus y Donum.


Aunque en realidad éramos 8, a Elizabeth nunca le gustó ser llamada bestia, así que aunque tenía un apodo ella no figuraba en el nombre en conjunto.


Si, ese tiempo fue verdaderamente bueno….


Todo fue bien, hasta dos meses antes de mi siguiente cambio de hogar, estos son los recuerdos que aún no puedo afrontar, esta  es la historia que no deseo ver, la responsabilidad que no quisiera admitir, el dolor que intenté suprimir.



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enviado por Bejeveg

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