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Amor continuo.-Parte 4 fanfic fanfic


hace 19 dias Popularidad 224 Visitas


Primer mes de amistad

-¿Entonces vendrás verdad? Ocupamos tu carro Erick-preguntó mi amigo Ezequiel.

-¿Todo lo que quieren de mí es que los lleve?-repliqué molesto.


-Sí, ¿Qué más querríamos? ¿Tu amistad?-respondió en tono burlesco Marcos.


-Ah pero cuando ocupan ayuda en cálculo luego…-


-Le pedimos ayuda a Misael-replicó Ezequiel.


-Lo que sea, pero tendrán que darme para la gasolina-respondí.


-¿Seguro que no tienes planes Erick?-Misael se unió a la plática-Una chica te busca-dijo señalando la entrada donde ahora estaba Cristina.


Ella lucía bastante seria y nos lanzó una mirada fuerte a todos-Son los amigos de Erick, ¿verdad? ¿Ya no tienen clases?-


Misael negó-No, ya terminamos por hoy-respondió con una sonrisa fresca.


-Entonces me lo llevaré-Cristina me tomó del brazo-¿Recuerdas lo que me dijiste que haríamos cuando cumpliéramos un mes?-


En ese momento todos los presentes en el salón dirigieron su mirada a mí, una mirada fuerte y llena de ira.


-¡Oye! No hagas que esto se malinterprete-


-¿Qué tengo que malinterpretar? ¿Qué no cumplirás tu palabra y te harás responsable por lo de hace un mes?-respondió fingiendo dolor.


-Qué asco me das Erick-Ezequiel escupió-No te crié para que fueras un hombre inadecuado-

-¡Tú no me criaste! Además saben de lo que habla, ¿verdad Misael?-


Misael volteó la mirada-Mis amigos son hombres, no arremedos de hombre que no pueden cumplir sus promesas-sonrió.


-Pensé que eras diferente-Marcos escupió intentando aguantarse la risa.


Fui arrastrado por Cristina, justo antes de salir por la puerta, como última venganza repliqué-Entonces se quedan sin carro que los lleve-


Todos me miraron sorprendidos de haber olvidado eso, esa mirada de “Rayos, tenía razón” fue suficiente para mí.


--|--


-Hmmmmmmm….-


Cristina sigue mirándome, ha estado así desde que nos reunimos en una banca alejada de las demás personas.


-Había dicho que te lo diría cuando pasara un mes pero no había prisas, ¿o es que lo tomaste literal? Por mí habría estado bien cualquier día-asentí.


Cristina se quedó en blanco en ese momento, ver su cara me recuerda a mí, no pude evitar reírme un poco.


-¿Qué es tan gracioso?-


-Nada… Bueno , es que me recuerdas a mí, estoy seguro que tomaste esta fecha como un día único, que mi confesión sería algo como un regalo y solo podría ser hoy, ¿verdad?-ella asintió-Está bien, fue mi culpa por no aclararlo así que te lo diré ahora, ¿te parece?-


Ella asintió una vez más con ojos expectantes.


Durante este mes que nos hemos conocido he aprendido bastante de ella, Cristina no es una chica que hable mucho porque su forma de hablar suele ser muy dura e imponente, ella prefiere hacer muchas preguntas y aprender de los demás, al parecer le genera mucho interés la forma de pensar y de actuar que tengo, es por eso que su comunicación conmigo es muy baja normalmente.


-Pero vaya que me sorprendió que me hicieras esa broma, ¿fue una especie de venganza?-pregunté.


-Sí, es tu castigo por ignorar a tu amiga-sonrió dulcemente.


*Latido*


-Tú… ¿Quién te dijo que hicieras eso?-pregunté conteniendo mi vergüenza lo más posible.

-Una de mis sirvientas dijo que esta clase de respuestas roba el corazón de los hombres, juzgando por tu reacción parece que funcionó, ¿verdad?-


-No esperes grandes resultados de un hombre que lo más acercado que tiene al contacto con una mujer en sus clases es el chico de cabello largo del salón-suspiré.


-Pero es un poco divertido…Hacía mucho que no sentía esto, o más bien…Hacía mucho que no experimentaba este sentimiento tan repetidamente, aún tengo mucho que comprender sobre el corazón humano-murmuró.


-Bueno…entonces creo que empezaré, ¿qué es lo que quieres saber específicamente? Así sabré como vincular mi historia con lo que quieres saber-


Cristina asintió-Quiero saber el porqué de tu forma realista/pesimista de ver el mundo, de tu razonamiento lógico y de tu comportamiento serio ante situaciones de emergencia-


-Ok…Bueno, si son esas tres será fácil-


-Y también… De tu facilidad adaptándote a grupos a pesar de ser introvertido-


-…Entiendo…bueno, eso cambia las cosas-tomé aire-Pues verás, supongo que remonta a mis cinco años de edad…-


--|--


“Eres un genio Erick”, “Si te lo propones podrás hacer lo que tú quieras”, “Podrás llegar a lo más alto”, “Como se esperaba de ti”.


Viviendo desde niño con esas expectativas de parte de la gente, siendo un niño que mostró talento desde joven y rápido aprendizaje, pero por sobretodo un gran sentido del deber.


Ese niño solamente deseaba ser aprobado por los demás, él no pudo relacionarse bien con los demás niños porque estaba en un puesto muy alto, es por ello que jamás pude tener grandes amigos, siempre terminaba haciendo amistades frágiles y simples.


Aun siendo un niño de primaría podía entender eso, sumado a que debido a un físico poco atractivo y mal desempeño en actividades físicas las personas de baja autoestima o de ego inflado usaban eso para encapsularme en la etiqueta del “niño raro del salón” y hacerme a un lado.


Eso es porque de joven era una persona carismática, bueno para hablar con las demás personas a primera impresión aunque se dificultaba hacer amistades. La razón es simple, al tener una forma de pensar más “madura” producto de sus responsabilidades siempre se me dificultó entender a los demás, o poder sentir empatía hacia ellos.


No solo eso, al mirarlos con tan baja capacidad y motivación por la escuela comencé a considerarlos inferiores, personas en un nivel más bajo que uno. Sin embargo desde joven entendí que aun cuando pensara eso yo no sería rival si todos iban contra mí, por eso debía aprender a gobernar a las personas.


Necesitaba una posición donde mi talento fuera algo más que un medio para fomentar el acoso. Durante el tercer año de primaria cambié de escuela y puse esto en práctica, conocí a personas buenas e inteligentes que me hicieron creer que mi forma de pensar estaba equivocada, que no todo el mundo estaba lleno de gente inútil, gracias a eso maduré un poco como persona…Y aun así algo estaba mal.


Poco a poco empecé a perder el interés por los adultos, desde niño me gustaba escucharlos y hablar con ellos porque los consideraba geniales, gente increíble que había vivido mucho y sabía bastantes cosas. “Quiero ser un adulto, por eso me esforzaré” pensé.


La razón por la que perdí el interés fue algo caótica, mientras tenía la escuela había muchos problemas en casa debido a mis padres, ellos a menudo peleaban porque mi padre gastaba todo su dinero en alcohol y se transformaba en alguien violento y estúpido, poco a poco el respeto que sentía por él se fue desmoronando, la imagen de un “adulto genial” que tenía desapareció y con ello logré entender que no era más que un producto de mi imaginación.


Gracias a ello entendí que cada persona tenía defectos, muchos defectos que contrarrestaban con sus talentos para equilibrarlos como una “persona normal”, asqueroso…Demasiado fuerte para mí.


Todas las personas que conocí y admiré fueron cayendo una tras otra, todas tenían horribles hábitos producto de enseñanzas, malas decisiones o simplemente el fruto de su corazón.


Por aquel entonces mi madre me dijo “Tienes que tomar solo lo bueno de las personas”, eso me hizo pensar seriamente acerca de algo. Nunca me había gustado mentir pero lo hacía ocasionalmente para evitarme problemas.


A menudo mentía cuando decía que quería ser como alguien, yo no quería ser como solo una persona, yo quería ser algo más, yo sabía que tenía la capacidad y el talento…Quería ser el mejor.


Gracias a las palabras de mi madre entendí que yo no tenía un modelo a seguir, yo no quería ser enteramente como alguien, solamente quería sus partes buenas, solamente eso, al final no eran más que enseñanzas, que escalones en mi camino a la grandeza.


Mi ego se infló una vez más, pensé que con ayuda de mis amigos podría guiarlos y reinar sobre todos, me sentí el mejor y el más grande en la historia, nadie tenía mi nivel, yo era el mejor.


Entonces, durante mis dos últimos años de primaria todo se derrumbó.


Los problemas con mi familia aumentaron y decidieron separarse, mi padre muy pocas veces me había levantado la mano pero yo ya no sentía nada por él. Ver como trataba a mi hermano mayor y a mi madre fue suficiente para que ese odio consumiera mi cariño hacia él.


Y por ello tuve problemas con mi madre. “¿Por qué lo odias? Si él nunca te ha hecho nada malo”, escucharla decir eso hacía venir a mi mente horribles recuerdos de ellos dos insultándose, de mi madre llorando, de mi hermano diciendo que odiaba estar en casa, de todo lo que consideraba “mi corazón” en ese entonces derrumbándose.


“Ah, tampoco quiero ser como tú” pensé, mi padre no era más mi ídolo, mi madre tampoco. Junto con ese sentimiento muchos otros se derrumbaron. Paralelamente en la escuela comencé a enterarme de que mucha gente me tenía miedo o me tachaban de creído, que me sentía superior y eso era asqueroso, que estaban conmigo por conveniencia.


El día de la foto grupal de sexto año tuve que ir rápido al baño y por ello no salí en la foto, no me esperaron a pesar de que se los pedí, poco a poco entendí que yo no estaba gobernando, que había sido un idiota por creer en los demás.


Porque sí, era un ególatra pero velaba por su bien, yo pensaba que si los ayudaba ellos me ayudaría de vuelta, que si mantenía una posición de rey ellos jamás se revelarían y entenderían que son inferiores. Sí, es tonto pero al final los apreciaba, los veía como amigos a los que podía tenderles una mano en mi corazón.


Al final entendí que yo no tenía ninguna razón para ser rey, solamente quería serlo para cumplir las expectativas de mi familia y de los maestros…Pero eso ya no me importaba más.


“Solamente necesito ser lo suficientemente bueno para mí mismo, necesito que me reconozcan las personas adecuadas” eso pensé.


Cerré mi corazón y me volví más frío, comencé a entender el funcionamiento de este mundo podrido poco y logré llevar un perfil relativamente bajo en mi secundaria.


Era reconocido como alguien talentoso pero solamente usaba esa posición para tener respeto, jamás me dejé poner una mano encima. Aun así sentía que faltaba algo.


Supe de muchas personas en posiciones similares a la mía que había sufrido acoso, por alguna extraña razón yo no lo hice desde los primeros años de primaria, después de pensarlo detenidamente lo entendí.


Yo realmente no era una persona normal, más allá de mi talento había algo raro en mí, lo entendí mejor cuando me quedé solo. Porque perdí el interés en las personas en gran medida, como todo adolescente añoraba tener una buena vida escolar llena de amigos pero ese sentimiento estaba mezclado con uno que me hacía pensar que todo era mejor así.


Desde niño no hice más que imitar a los demás de forma inconsciente, desde el momento en que decidí que no quería ser blanco de acoso, que quería ser mejor que todos inconscientemente comencé a copiar las características de todos porque yo necesitaba la mejor parte de cada uno.


Cada historia que había escuchado en mi mente había desaparecido, sin embargo quedaba una enseñanza, un pensamiento o un hábito dentro de mí, uno tras otro, característica tras característica, comencé a tomar las cosas de los demás y perdí mi propia individualidad.


La razón por la que tenía sentimientos era porque emulaba las emociones de los demás dentro de mi corazón, por eso era feliz cuando me halagaban, por eso no me gustaban las discusiones, por eso el odio que sentí hacia mí me rompió tan fácilmente…Yo, muy en el fondo estaba vacío, no tenía nada por mí mismo, no había construido nada por mí mismo, no era más que un conjunto de experiencias de los demás.


En aquel entonces entré en una depresión, nadie me ayudó, intenté hablar con los adultos pero siempre me decían que no preocupara por ello, que no tenía sentido, que mejor me pusiera a estudiar.


Eso solamente me rompió aún más, siempre me había esforzado incansablemente para complacer expectativas, porque no quería generar problemas a los demás, porque quería darles esperanza.


En ese momento, como en respuesta a mi depresión me rompí más severamente, siempre me había esforzado porque nunca tuve buena memoria, pasaba horas estudiando durante la primaria a pesar de no necesitarlo para siempre ser el mejor, para ganar concursos, para hacer felices a todos.


“Como se esperaba de ti”


Siempre recibiría esa respuesta, nadie reconocía mis esfuerzos, solamente lo veían como algo natural.


Perdí mi objetivo de vida, entendí cual tonto había sido, cuál débiles habían sido todas mis resoluciones anteriores, que aun algo en mí se aferraba a querer ser reconocido, mi ego no había muerto.


“Mataré mi propio corazón” fue lo que decidí.


Pasé mucho tiempo entrenando de formas de los más diversas y para suprimir mi corazón, curiosamente lo logre pero a un coste horrible. Destruí mis sueños, destruí mis expectativas de las personas, destruí todo lo que añoraba del mundo y me refugié en el mundo de los libros y las series.


Un mundo idóneo donde las personas eran mucho mejores que el asqueroso mundo real, al igual que hice una vez en el pasado comencé a tomar enseñanzas de ellos. Sus ideales, su forma de pensar, sus sueños, sus metas…Todo eso moldeó mi antigua personalidad y en ese momento dejé de entender la forma y color que tendría mi corazón.


Solo haré lo que crea necesario, dejé de esforzarme, poco a poco hice que la gente perdiera sus grandes expectativas en mí y solamente quedé como alguien talentoso. Comencé a aprovecharme de mi posición, a cambio de dar buenas impresiones ellos me darían un trato preferencial, logré entender que había muchas cosas que podía aprovechar con tan solo algo de esfuerzo.


Las personas a mi alrededor…Fue igual, dejé de verlos como compañeros, al menos dentro de la escuela, no eran más que herramientas a las que al brindarles un poco de ayuda harían lo que quisiera.


La imagen del mundo en mi corazón había tomado una forma clara, pero horrible.


No dar problemas en casa, no dar problemas en la escuela, tener la libertad de hacer lo que quiera y entonces, cuando sea el momento ir a buscar mi felicidad.


Pasó lo mismo durante mi primer semestre de preparatoria, sin embargo seguía teniendo miedo de algo, tenía miedo de dos cosas de mí mismo.


La primera era que, por más que hubiera cambiado los recuerdos de mi pasado seguían en mí, aún tenía ese ego y ese orgullo estúpido que me hacían creer que era el mejor, sabía que el algún momento me conducirían a mi fin. Por ello siempre me esforzaba al mínimo, no quería despertar aún más esos sentimientos.


El segundo era el miedo de mi propio corazón, al entenderme a mí mismo de esta forma me había hecho entender lo vacío que estaba… ¿Realmente tenía corazón?


La preparatoria solamente me presentó un cambio, un cambio progresivo y lento que me condujo a lo que soy ahora.


Conocí por primera vez a personas que estaban a mi nivel, no solo en lo académico sino en el razonamiento, conocí a muchas personas a las que realmente podía llamar “competencia”, eso me animó a mejorar aún más, haciendo uso de mi orgullo y ego como arma comencé a mejorar por competir contra ellos.


Ya no quería demostrarle nada a mi familia o los maestros, solamente me quería probar a mí mismo y a ellos de qué estaba hecho, porque yo sabía que algún día ellos se volverían mi competencia, esto no era más que una probada del mundo real.


Quizás fue porque en la preparatoria la gente ya había madurado un poco, pero lo que más agradezco fue el conocer el grupo que me acompañó durante la preparatoria porque me hizo entender la diversidad de las personas.


Había personas talentos para los deportes, personas talentosas para hablar, personas talentosas para relacionarse, personas talentosas para dibujar… Todas las personas eran un mundo diferente y merecía mi respeto.


Sin embargo esto era una excepción…No todo el mundo merece este nivel de respeto, fuera de este pequeño edén existían un sinfín de personas que no se esforzaban, personas que jamás quisieron dar un paso adelante, personas ignorantes.


Las diferencias entre las personas me hicieron entender la gran variedad de este mundo y me dio una razón más para esforzarme.


--|--


-Yo… No quiero estar con personas mediocres, no necesito a esa clase de gente a mi lado, no cuando persiga mis sueños-declaré seriamente.


Cristina me había estado escuchando completamente sería, fue la primera vez que alguien me escuchaba con una mirada tan seria y penetrante.


-Entonces… La razón por la que terminaste de esta manera, la razón de tu personalidad es el resultado de recibir esperanzas y luego aplastarlas, ese proceso continuo…Aun así, siento que algo falta-


Sonreí-Eres la primera persona que se da cuenta, así es, eso no es suficiente para cambiar a un pesimista renegado de la vida en alguien que mira el mundo de forma lógica. Esto es algo más personal, son dos cosas que creo son de las únicas cosas que poseo-


Cristina asintió algo preocupada.


-Una de ellas viene por defecto, desde niño siempre fui alguien lógico, se me dieron las matemáticas y el aprendizaje rápido, sin embargo solamente era capaz de entender cosas sencillas, para lograr grandes avances tenía desmenuzar todo en lo más sencillo posible y entonces lograba entenderlo.


Es por ello que con el paso del tiempo ese pensamiento se volvió una mentalidad, la forma óptima de un funcionamiento es lo más básico y sencillo posible, incluso los procedimientos complicados están compuestos de un sinfín de operaciones sencillas y óptimas. Creo firmemente que es aplica también para la vida-asentí.


Cristina asintió feliz-No pensé que hubiera otra persona que pensara exactamente lo que yo…Entonces dime…-


-Lo segundo, el segundo pilar de mi actual personalidad, y el nexo que resulto de ese enfoque realista/lógico/pesimista de mi pensamiento, sinceramente es algo que no sé de dónde provino-asentí-Realmente no tengo idea-sonreí.


-… ¿Eh?-Cristina se quedó en blanco.


-Lo siento por decepcionarte, lo único que puedo decirte es que desde niño me pasaba, algo me enseñaron, algún evento en mi vida me hizo de esta manera. Desde niño, por ejemplo, cuando mi familia salía y tardaba en regresar me ponía a pensar en mil y un escenarios posibles, obviamente imaginaba también los peores y eso era horrible, tanto que me desgarraba el corazón-


-…-


-Eso es algo que no ha cambiado, tengo esta extraña maldición que a menudo me hace ver incontables futuros y experimentar una probada de ellos, es por ello que siempre tomo las precauciones adecuadas o las que están a mi alcance para prevenir la mayor cantidad de malos escenarios posibles-


Cristina me miró en silencio por algunos segundos.


-Cuando te sentaste en esta banca dudaste por aproximadamente medio segundo, ¿Qué pensaste?-


-Vinieron a mi mente varios escenarios que ya olvidé pero los más importantes eran donde se quebraba-asentí-Alrededor de 3 malos escenarios, por eso senté poco después, en caso de quebrarse te sostendría-asentí.


-¿Entonces era tu sujeto de pruebas?-


Negué-No, es que me quedé pensando en cómo contrarrestar eso, tardé un poco en blanco-


-Ya veo… Pero por cómo me lo cuentas supongo que has pasado por muchas cosas dolorosas, ¿verdad?-


-Un poco, supongo-suspiré-Ya estoy acostumbrado-


-Entonces… Con todo lo que me dices, la razón por la que aplazas tus emociones-


-Sí-asentí-La fui desarrollando con los años, una mezcla de un instinto de auto-conservación, la lógica que poseo y esto de siempre pensar en muchos escenarios. Al entender que nada bueno saldrá de perder el control, de tener experiencia manejando el dolor emocional y de prever los peores escenarios-


Cristina me miró un poco emocionada-¿Sabes? Eres mucho más maduro e inteligente que muchas personas con altos puestos que conozco-


-Gracias, supongo, aunque no aspiro a algo así, no soy bueno dirigiendo gente, eso me ha quedado claro-


-… ¿Entonces a qué aspiras? ¿Un simple oficinista? ¿Un programador que no sale de casa?-

Negué-Son posibilidades pero me gustaría un cargo alto siendo de soporte a una persona con ese tipo de responsabilidad de mandar gente, yo no puedo encontrar las palabras adecuadas pero soy bueno encontrando el camino, si trabajo en conjunto con alguien que sabe gobernar creo que podría ser un buen uso de mis habilidades-


-Aunque creo es un desperdicio de tu talento, si tan solo adquieres más conocimiento teórico y algo de experiencia en el mundo real te volverías alguien impresionante, puedo asegurarlo-


-Luces muy emocionada sobre mí-no pude evitar sonreír un poco-¿No se supone que te estaba hablando de mí porque querías encontrar tus propias respuestas?-


Ella infló su pecho-Sí, de hecho si encontré respuestas a varias preguntas que tengo, y ahora que me has contado tu pasado creo que es hora de revelarte la verdad-ella tomó mi mano.


-¿Estás preparado?-


Mi corazón comenzó a latir como loco, ella claramente no tenía ningún tipo de intención oculta pero yo estúpidamente me emocionaba, respiré en silenció y recité mi propio canto que me trajo de nuevo a la realidad.


“El mundo en paz, un sueño lejano, un sueño por cumplir, un sueño que puede ser real…Que el mundo siga en paz por favor”




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enviado por Bejeveg

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